Mostrando entradas con la etiqueta bestseller. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bestseller. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de abril de 2008

Por qué debe usted comprar un best seller en mi librería



Por Manel Haro, periodista.


Hay libros que ya son best seller antes de salir a la venta. De hecho, incluso puede darse el caso que antes de que el escritor se ponga manos a la obra con la redacción, ya sepa que dará a luz un best seller. Es posible que esas circunstancias se den por la perspectiva de futuro que quiere cada escritor para su libro, o también puede que se dé por presiones de la editorial. Es decir, el editor llama al autor y le dice que escriba una novela que sea éxito de ventas. Puede que ese mensaje sea directamente que se escriba la segunda parte de un gran éxito, como La sombra del viento.

Por eso precisamente, muchos libros ya son best seller cuando son proyectos de ideas de autores ambiciosos. Y las librerías lo saben. Conocen a la perfección cómo gestionar esa novela para conseguir que sea su tienda la que venda más ejemplares que ninguna otra. Eso sucede sobre todo con las grandes superficies. Independientemente de la campaña de marketing que lleve a cabo cada editorial, las librerías tienen sus estrategias de escaparate, de posición del producto en la tienda, de imagen, de publicidad… Por esa razón, cuando entramos a las grandes superficies, tipo Fnac o El Corte Inglés, nos encontramos Un mundo sin fin de Ken Follett cada vez que giramos una esquina. No sólo hay una gran montaña de ejemplares en el centro de la librería o justo enfrente de las escaleras –para que nada más subir, sea lo primero que veas-, sino que intentan que la novela tenga presencia en toda la planta.

Un caso más abrumador es el del último número de Harry Potter, porque cada librería tuvo que devanarse los sesos para ver quién montaba la fiesta más espectacular de puesta en venta del libro. En una regalaban una varita mágica, en otra había espectáculo de magia, en otra había gente disfrazada por la tienda… Es la lucha cuerpo a cuerpo que cada librería lleva a cabo para vender más ejemplares que las demás. Todos saben que ese libro va a vender, la duda es dónde.

Otra plataforma de venta de las librerías importantes es Internet. Si entráis en cualquier web, tipo Casa del Libro o el mismo Corte Inglés, veréis que la próxima novela de Carlos Ruiz Zafón ya se puede reservar desde hace semanas. Es más, en muchos casos incluso te lo llevan gratis a casa. Círculo de Lectores es, por cierto, otro sistema para comprar libros y aquí también pueden reservarse los grandes best seller antes de que se publiquen, lo cual es normal si tenemos en cuenta que muchos socios no podrían esperar a recibir su revista para pedirlo y se lo comprarían en cuanto lo vieran en la librería. De ese modo, Círculo de Lectores se asegura un nutrido grupo de compradores.

Por lo tanto, las librerías hincan los codos en la mesa para pensar cuál es la mejor forma de vender más libros, cómo distribuirlos en la librería, cómo anunciarlo en Internet, etc. Y una vez se han devanado los sesos, harán cuentas y se frotarán las manos del negocio rentable que es un best seller de éxito.

miércoles, 16 de enero de 2008

Entre engimas y tostones

Imagen
La lista de los libros más vendidos en español nos muestra la patente crisis que arrastra la literatura en el idioma de Cervantes. En España los grandes popes de la literatura, Matilde Asensi, Arturo Pérez-Reverte y Cesar Vidal, copan las librerías amontonando sus obras, mientras los escritores jóvenes tienen que conformarse con los restos de tan suculento banquete literario. Poco a poco, los últimos maestros de la literatura van desapareciendo sin que su lugar sea ocupado por nadie. Camilo José Cela, Gonzalo Torrente Ballester, Francisco Umbral, Fernando Fernán Gómez o Manuel Vázquez Montalbán, dejan huecos en la siempre en crisis literatura española. Únicamente escritores como Javier Marías o poetas como Antonio Gamoneda, son los rescoldos de la alta literatura española. No es de extrañar que el último Premio Nobel de literatura se concediese a Camilo José Cela en 1989. Algo similar ha sucedido con el Premio Cervantes, al que tan sólo le ha salvado de no caer más al otro lado del océano, el gran nivel de los poetas españoles, aunque estos también están desapareciendo poco a poco. ¿Por qué se ha producido esta crisis literaria? ¿No hay escritores de gran calidad en las nuevas generaciones? Una de las causas puede estar en el paulatino fracaso de la llamada generación de los novelistas neorrealistas de la generación de los 90. José Ángel Mañas, reconvertido en escritor de novelas históricas, Gabriela Bustelo que ha vuelto al ruedo literario con su recién publicado libro “La historia de siempre Jamás”, Ray Loriga centrado en su carrera como guionista o Lucía Etxebarria que ha tenido grandes éxitos editoriales pero nunca una obra definitiva. Los nuevos talentos literarios han tenido que refugiarse en las novelas de género, fundamentalmente el histórico, para ir tirando hasta que de nuevo se abran las puertas de “sacro santo” mundo editorial a nuevas historias y nuevos planteamientos literarios. El último escritor reconocido en España tal vez sea Javier Cercas. Entre estos futuros escritores destacar a León Arsenal, ganador del Premio Minotauro y el Premio Ciudad de Zaragoza de Novela Histórica, Juan Eslava Galán, que proviene también de la novela histórica, por sólo destacar a dos de los escritores que han conseguido equilibrar en sus novelas el rigor histórico y el entretenimiento. Ahora que en España se empiezan a valorar los géneros y que cada vez es más común encontrar en todos ellos escritores españoles conocidos falta una crítica seria, que liberada de clientelismos y pedigríes caducos, valore las obras por su calidad, independientemente de su género. Entre enigmas y tostones es tan sólo un tiempo de tránsito hasta que se consolide la nueva generación de novelistas españoles, novelistas que tendrán peso en el ámbito internacional y que habrán superado por fin la transición literaria, incorporándose por fin a la literatura europea.
Mario Escobar

lunes, 7 de enero de 2008

El Código Da Vinci y el danbrownismo



El mundo está viviendo una nueva Guerra Fría. El antiguo Telón de Acero ha vuelto a dividir a la humanidad entre los detractores y los seguidores del nuevo gurú Dan Brown. Hace varias décadas el historiador norteamericano de origen japonés, Francis Fukuyama lo anunció a los cuatro vientos: “se ha producido el fin de la Historia y el nacimiento del último hombre”, Robert Langdon. Estamos apunto de sufrir una nuevo asalto de danbrownismo. Pero, ¿Quién es Dan Brown? Empecemos por el principio. Dan Brown se presenta como el hijo de un ilustre matemático y una compositora de música sacra. Profesor de inglés y casado, ha dividido su tiempo entre sus clases y la escritura de sus novelas. Poco más se conoce del nuevo creador del danbrownismo. Pero, ¿Qué es el danbrownismo? El danbrownismo no es una teoría nueva, más bien es la suma de varias teorías viejas puestas al alcance de un público poco acostumbrado a cuestionarse las cosas que lee o ve en los medios de comunicación. El danbrownismo defiende una concepción individualista del ser humano, en el que su héroe, Robert Langdon, es una mezcla de erudito y hombre de acción. Experto en simbología y conocedor de todos “los misterios de la humanidad”, con la respuesta precisa y un carácter atrayente. Robert Langdon representa al humanista, que tras una fina capa de racionalidad esconde una credulidad infantil. El hombre postmoderno en el que el infantilismo y la gravedad erudita se mezclan hasta formar el superhombre cacareado por Nietzche; hasta que el discurso del danbrownismo y el de Nietzche se confunden en las palabras de este último: “Solo nosotros los espíritus que nos hemos liberado estamos en condiciones de entender lo que durante diecinueve siglos se ha interpretado mal…La Iglesia ha sido edificada sobre la base de una oposición radical al evangelio…El evangelio murió en la cruz”. La “gran mentira del cristianismo” escondida durante siglo ha sido por fin revelada, proclama la “nueva teoría”. El danbrownismo ha reavivado el antiguo discurso de la Nueva Era y lo ha extendido entre un gran público habido de preguntas, pero con una limitada capacidad de crítica. Los lectores, totalmente fascinados como la propia Sophie, escuchan en el capítulo 55 del libro la “fantástica” historia del Grial. Cuando el profesor Sir Leigh le pregunta a Sophie qué sabe del Nuevo Testamento, esta responde que nada. Volviendo a representar al lector medio de la novela. Entonces, el erudito Sir Leigh resume toda la teología en esta escueta frase: “Todo lo que nos hace falta saber sobre este libro, “la Biblia”, puede resumirse con las palabras del gran doctor en derecho canónico Martín Percy, “la Biblia no nos llegó impuesta desde el cielo”. Entonces, la inocente Sophie, recibe la gran revelación: “La Biblia es un producto del hombre, querida. No de Dios”. Ante las sorprendentes “revelaciones” de Sir Leigh, Sophie sigue la locuaz explicación del sabio, que le hace en dos frases la descripción de la historia de la humanidad, la figura de Jesús y una tesis descabellada sobre la elección de los evangelios por medio del emperador Constantino. Pero lo más curioso de la escena, no son las numerosas incorrecciones históricas; lo que realmente sorprende es la credulidad de Sophie y su pequeño aparato crítico. El danbrownismo mezcla ficción y realidad hasta el punto de confundir donde empieza una y termina otra. Sophie, que representa al lector medio, asume toda la información y la asimila con rapidez sin llegar nunca a cuestionarla. La última escena es arto significativa; Langdon cae postrado de rodillas ente María Magdalena, que representa a la divinidad femenina perdida. El hombre racional sucumbe ante el canto de sirena de un nuevo paganismo. De rodillas, postrado ante su nuevo ídolo, Langdon le rinde su último homenaje. Mario Escobar

El Código Da Vinci y el danbrownismo



El mundo está viviendo una nueva Guerra Fría. El antiguo Telón de Acero ha vuelto a dividir a la humanidad entre los detractores y los seguidores del nuevo gurú Dan Brown. Hace varias décadas el historiador norteamericano de origen japonés, Francis Fukuyama lo anunció a los cuatro vientos: “se ha producido el fin de la Historia y el nacimiento del último hombre”, Robert Langdon. Estamos apunto de sufrir una nuevo asalto de danbrownismo. Pero, ¿Quién es Dan Brown? Empecemos por el principio. Dan Brown se presenta como el hijo de un ilustre matemático y una compositora de música sacra. Profesor de inglés y casado, ha dividido su tiempo entre sus clases y la escritura de sus novelas. Poco más se conoce del nuevo creador del danbrownismo. Pero, ¿Qué es el danbrownismo? El danbrownismo no es una teoría nueva, más bien es la suma de varias teorías viejas puestas al alcance de un público poco acostumbrado a cuestionarse las cosas que lee o ve en los medios de comunicación. El danbrownismo defiende una concepción individualista del ser humano, en el que su héroe, Robert Langdon, es una mezcla de erudito y hombre de acción. Experto en simbología y conocedor de todos “los misterios de la humanidad”, con la respuesta precisa y un carácter atrayente. Robert Langdon representa al humanista, que tras una fina capa de racionalidad esconde una credulidad infantil. El hombre postmoderno en el que el infantilismo y la gravedad erudita se mezclan hasta formar el superhombre cacareado por Nietzche; hasta que el discurso del danbrownismo y el de Nietzche se confunden en las palabras de este último: “Solo nosotros los espíritus que nos hemos liberado estamos en condiciones de entender lo que durante diecinueve siglos se ha interpretado mal…La Iglesia ha sido edificada sobre la base de una oposición radical al evangelio…El evangelio murió en la cruz”. La “gran mentira del cristianismo” escondida durante siglo ha sido por fin revelada, proclama la “nueva teoría”. El danbrownismo ha reavivado el antiguo discurso de la Nueva Era y lo ha extendido entre un gran público habido de preguntas, pero con una limitada capacidad de crítica. Los lectores, totalmente fascinados como la propia Sophie, escuchan en el capítulo 55 del libro la “fantástica” historia del Grial. Cuando el profesor Sir Leigh le pregunta a Sophie qué sabe del Nuevo Testamento, esta responde que nada. Volviendo a representar al lector medio de la novela. Entonces, el erudito Sir Leigh resume toda la teología en esta escueta frase: “Todo lo que nos hace falta saber sobre este libro, “la Biblia”, puede resumirse con las palabras del gran doctor en derecho canónico Martín Percy, “la Biblia no nos llegó impuesta desde el cielo”. Entonces, la inocente Sophie, recibe la gran revelación: “La Biblia es un producto del hombre, querida. No de Dios”. Ante las sorprendentes “revelaciones” de Sir Leigh, Sophie sigue la locuaz explicación del sabio, que le hace en dos frases la descripción de la historia de la humanidad, la figura de Jesús y una tesis descabellada sobre la elección de los evangelios por medio del emperador Constantino. Pero lo más curioso de la escena, no son las numerosas incorrecciones históricas; lo que realmente sorprende es la credulidad de Sophie y su pequeño aparato crítico. El danbrownismo mezcla ficción y realidad hasta el punto de confundir donde empieza una y termina otra. Sophie, que representa al lector medio, asume toda la información y la asimila con rapidez sin llegar nunca a cuestionarla. La última escena es arto significativa; Langdon cae postrado de rodillas ente María Magdalena, que representa a la divinidad femenina perdida. El hombre racional sucumbe ante el canto de sirena de un nuevo paganismo. De rodillas, postrado ante su nuevo ídolo, Langdon le rinde su último homenaje. Mario Escobar