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miércoles, 16 de enero de 2008

'El código Da Vinci' no pasa de moda

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Cáceres ha sido esta semana durante tres días la ciudad española donde más se ha hablado de libros y de la importancia del hábito de leer. El I Congreso de Nacional de la lectura ha reunido a ilustres expertos en la materia, pero ¿qué leen los cacereños?
Quienes mejor lo saben son, cómo no, los libreros, y al preguntarles lo que queda claro es Cáceres no es muy distinta del resto de las ciudades en lo que respecta a los gustos lectores. La ficción histórica tipo 'thriller' se sigue llevando la palma y, aunque el fenómeno de 'El código Da Vinci' parece irse consumiendo poco a poco, aún se siguen vendiendo bastantes ejemplares. En cualquier caso, los títulos que encabezan las ventas son de género similar, cuando no las últimas novedades de propio Dan Brown.
La venta masiva del 'best-seller' se da sobre todo en las grandes superficies, campo abonado para el consumidor de literatura de usar y tirar. En los híper de Cáceres siempre hay tres libros de Dan Brown entre los 10 más vendidos, si bien este predominio absoluto se matiza bastante cuando acudimos a las librerías de toda la vida, donde suele haber un profesional que orienta al cliente despistado.
Por ejemplo, entre los libros más demandados en Bujaco, en Virgen de la Montaña, se encuentran 'best-seller' de moda como 'La catedral del mar', de Ildefonso Falcone ¯uno de los fenómenos editoriales de la temporada con más de 150.000 ejemplares vendidos hasta el momento¯, pero también aparecen otros que, sin dejar de ser súperventas, son más 'literarios', como 'El pintor de batallas', de Arturo Pérez-Reverte, 'Mauricio o las elecciones primarias', de Eduardo Mendoza, 'Antes de que hiele', de Henning Mankell, o el último de Paul Auster, titulado 'Brooklyn folies'.
Una de las responsables de Bujaco, Pilar Ortega, destaca asimismo la buena acogida que están teniendo esta temporada los libros sobre la Guerra Civil, de cuyo inicio se cumplen 70 años. Entre los extremeños, menciona, cómo no, a Javier Cercas y Luis Landero, pero también a poetas cacereños como Basilio Sánchez o Santos Domínguez. «Y luego están las biografías, que aparecen siempre entre lo más vendido», apunta.
Al cambiar de zona y de concepto de librería los resultados son similares. Todolibros, situada en Camino Llano, presenta según sus propietarios, María Vaquero y Tomás González, una lista de ventas encabezada por las novedades de 'best-seller', entre las que sobresalen el inevitable Dan Brown o la serie de Harry Potter, si bien también ocupan puestos destacados todos los libros de Truman Capote, gracias sin duda a la promoción hecha tras el estreno de la película sobre el excéntrico autor estadounidense.
Vuelve Pío Baroja
Como curiosidad, tanto en Todolibros como en Bujaco mencionan un librito inédito de Pío Baroja sobre la Guerra Civil, que se está vendiendo muy bien.
María Vaquero es quizás la única librera de Cáceres que ha asistido al Congreso Nacional de la Lectura, del cual hace un balance «muy positivo» en general, si bien ha echado en falta que diera voz a los congresistas para responder a algunas de las afirmaciones hechas por los ponentes. Por ejemplo, ella hubiera rebatido la defensa de la venta de libros en las grandes superficies que hizo el director general de la división de librerías del grupo Planeta, Jesús Bedenes. «Me pareció indignante y le hubiera contestado, pero los horarios estaban tan ajustados que no hubo la posibilidad de abrir debates», señaló.
Pese a estas objeciones, la librera cacereña cree que celebrar el congreso ha sido una buena idea que le ha dado prestigio a la ciudad de Cáceres. Además, en Todolibros se ha agotado estos días la 'Historia de la lectura', de Alberto Manguel, uno de los ponentes más brillantes y que más éxito han tenido en el congreso, gracias a encontrarse en la ruta hacia el Complejo San Francisco.
Artículo de: Hoy de Cáceres

lunes, 7 de enero de 2008

El Código Da Vinci y el danbrownismo



El mundo está viviendo una nueva Guerra Fría. El antiguo Telón de Acero ha vuelto a dividir a la humanidad entre los detractores y los seguidores del nuevo gurú Dan Brown. Hace varias décadas el historiador norteamericano de origen japonés, Francis Fukuyama lo anunció a los cuatro vientos: “se ha producido el fin de la Historia y el nacimiento del último hombre”, Robert Langdon. Estamos apunto de sufrir una nuevo asalto de danbrownismo. Pero, ¿Quién es Dan Brown? Empecemos por el principio. Dan Brown se presenta como el hijo de un ilustre matemático y una compositora de música sacra. Profesor de inglés y casado, ha dividido su tiempo entre sus clases y la escritura de sus novelas. Poco más se conoce del nuevo creador del danbrownismo. Pero, ¿Qué es el danbrownismo? El danbrownismo no es una teoría nueva, más bien es la suma de varias teorías viejas puestas al alcance de un público poco acostumbrado a cuestionarse las cosas que lee o ve en los medios de comunicación. El danbrownismo defiende una concepción individualista del ser humano, en el que su héroe, Robert Langdon, es una mezcla de erudito y hombre de acción. Experto en simbología y conocedor de todos “los misterios de la humanidad”, con la respuesta precisa y un carácter atrayente. Robert Langdon representa al humanista, que tras una fina capa de racionalidad esconde una credulidad infantil. El hombre postmoderno en el que el infantilismo y la gravedad erudita se mezclan hasta formar el superhombre cacareado por Nietzche; hasta que el discurso del danbrownismo y el de Nietzche se confunden en las palabras de este último: “Solo nosotros los espíritus que nos hemos liberado estamos en condiciones de entender lo que durante diecinueve siglos se ha interpretado mal…La Iglesia ha sido edificada sobre la base de una oposición radical al evangelio…El evangelio murió en la cruz”. La “gran mentira del cristianismo” escondida durante siglo ha sido por fin revelada, proclama la “nueva teoría”. El danbrownismo ha reavivado el antiguo discurso de la Nueva Era y lo ha extendido entre un gran público habido de preguntas, pero con una limitada capacidad de crítica. Los lectores, totalmente fascinados como la propia Sophie, escuchan en el capítulo 55 del libro la “fantástica” historia del Grial. Cuando el profesor Sir Leigh le pregunta a Sophie qué sabe del Nuevo Testamento, esta responde que nada. Volviendo a representar al lector medio de la novela. Entonces, el erudito Sir Leigh resume toda la teología en esta escueta frase: “Todo lo que nos hace falta saber sobre este libro, “la Biblia”, puede resumirse con las palabras del gran doctor en derecho canónico Martín Percy, “la Biblia no nos llegó impuesta desde el cielo”. Entonces, la inocente Sophie, recibe la gran revelación: “La Biblia es un producto del hombre, querida. No de Dios”. Ante las sorprendentes “revelaciones” de Sir Leigh, Sophie sigue la locuaz explicación del sabio, que le hace en dos frases la descripción de la historia de la humanidad, la figura de Jesús y una tesis descabellada sobre la elección de los evangelios por medio del emperador Constantino. Pero lo más curioso de la escena, no son las numerosas incorrecciones históricas; lo que realmente sorprende es la credulidad de Sophie y su pequeño aparato crítico. El danbrownismo mezcla ficción y realidad hasta el punto de confundir donde empieza una y termina otra. Sophie, que representa al lector medio, asume toda la información y la asimila con rapidez sin llegar nunca a cuestionarla. La última escena es arto significativa; Langdon cae postrado de rodillas ente María Magdalena, que representa a la divinidad femenina perdida. El hombre racional sucumbe ante el canto de sirena de un nuevo paganismo. De rodillas, postrado ante su nuevo ídolo, Langdon le rinde su último homenaje. Mario Escobar

El Código Da Vinci y el danbrownismo



El mundo está viviendo una nueva Guerra Fría. El antiguo Telón de Acero ha vuelto a dividir a la humanidad entre los detractores y los seguidores del nuevo gurú Dan Brown. Hace varias décadas el historiador norteamericano de origen japonés, Francis Fukuyama lo anunció a los cuatro vientos: “se ha producido el fin de la Historia y el nacimiento del último hombre”, Robert Langdon. Estamos apunto de sufrir una nuevo asalto de danbrownismo. Pero, ¿Quién es Dan Brown? Empecemos por el principio. Dan Brown se presenta como el hijo de un ilustre matemático y una compositora de música sacra. Profesor de inglés y casado, ha dividido su tiempo entre sus clases y la escritura de sus novelas. Poco más se conoce del nuevo creador del danbrownismo. Pero, ¿Qué es el danbrownismo? El danbrownismo no es una teoría nueva, más bien es la suma de varias teorías viejas puestas al alcance de un público poco acostumbrado a cuestionarse las cosas que lee o ve en los medios de comunicación. El danbrownismo defiende una concepción individualista del ser humano, en el que su héroe, Robert Langdon, es una mezcla de erudito y hombre de acción. Experto en simbología y conocedor de todos “los misterios de la humanidad”, con la respuesta precisa y un carácter atrayente. Robert Langdon representa al humanista, que tras una fina capa de racionalidad esconde una credulidad infantil. El hombre postmoderno en el que el infantilismo y la gravedad erudita se mezclan hasta formar el superhombre cacareado por Nietzche; hasta que el discurso del danbrownismo y el de Nietzche se confunden en las palabras de este último: “Solo nosotros los espíritus que nos hemos liberado estamos en condiciones de entender lo que durante diecinueve siglos se ha interpretado mal…La Iglesia ha sido edificada sobre la base de una oposición radical al evangelio…El evangelio murió en la cruz”. La “gran mentira del cristianismo” escondida durante siglo ha sido por fin revelada, proclama la “nueva teoría”. El danbrownismo ha reavivado el antiguo discurso de la Nueva Era y lo ha extendido entre un gran público habido de preguntas, pero con una limitada capacidad de crítica. Los lectores, totalmente fascinados como la propia Sophie, escuchan en el capítulo 55 del libro la “fantástica” historia del Grial. Cuando el profesor Sir Leigh le pregunta a Sophie qué sabe del Nuevo Testamento, esta responde que nada. Volviendo a representar al lector medio de la novela. Entonces, el erudito Sir Leigh resume toda la teología en esta escueta frase: “Todo lo que nos hace falta saber sobre este libro, “la Biblia”, puede resumirse con las palabras del gran doctor en derecho canónico Martín Percy, “la Biblia no nos llegó impuesta desde el cielo”. Entonces, la inocente Sophie, recibe la gran revelación: “La Biblia es un producto del hombre, querida. No de Dios”. Ante las sorprendentes “revelaciones” de Sir Leigh, Sophie sigue la locuaz explicación del sabio, que le hace en dos frases la descripción de la historia de la humanidad, la figura de Jesús y una tesis descabellada sobre la elección de los evangelios por medio del emperador Constantino. Pero lo más curioso de la escena, no son las numerosas incorrecciones históricas; lo que realmente sorprende es la credulidad de Sophie y su pequeño aparato crítico. El danbrownismo mezcla ficción y realidad hasta el punto de confundir donde empieza una y termina otra. Sophie, que representa al lector medio, asume toda la información y la asimila con rapidez sin llegar nunca a cuestionarla. La última escena es arto significativa; Langdon cae postrado de rodillas ente María Magdalena, que representa a la divinidad femenina perdida. El hombre racional sucumbe ante el canto de sirena de un nuevo paganismo. De rodillas, postrado ante su nuevo ídolo, Langdon le rinde su último homenaje. Mario Escobar