viernes, 29 de febrero de 2008

Entrevista a M.C. Covadonga, autora de "La Hermandad de los Elegidos"



Por David Yagüe. Periodista.

M.C. Covandoga (Avilés, 1970) debutó hace unos meses con La Hermandad de los Elegidos (Vía Magna) que se convertía en su primera novela publicada (que no escrita). La novela es una intriga pseudo-histórica al uso, que sorprende por unos personajes y modo de contar la historia diferente al habitual.

Administra un blog de críticas literarias y de otro de temática cultural diversa (cine, TV, etc), además del suyo personal.

Como escritora y crítica de libros...¿Qué elementos tiene que tener un best seller?
Un best seller por su propia definición tiene que ser un libro muy comercial, es decir, que tenga a priori mucha posibilidad de venta. Lo que ocurre con esta definición es que no es muy precisa. Hay libros que se escriben y se publican sin esa intención y alcanzan inesperadamente el top ten; otros, en cambio, concebidos para vender, no venden lo esperado. De todas formas, cualquier lector avezado se da cuenta de ciertos elementos comunes en los libros más vendidos: prosa sencilla, sin florituras, muy ligera; capítulos cortos con cliffhangers; cierta dosis de intriga; personajes atractivos en lo físico con profesiones llamativas; misterios milenarios relacionados a ser posible con la religión; toques de Historia o seudohistoria; enredos familiares que involucren secretos del pasado; filosofía light New Age; autoayuda; maniqueísmo moral (buenos muy buenos, malos muy malos); formato de cuento de hadas para "adultos"... Luego también hay temas que suscitan más interés que otros. Por ejemplo, la II Guerra Mundial y los nazis, es casi ir sobre seguro; la Edad Media, con sus querellas religiosas y esotéricas; la novela romántica, que aunque se oculte, se lee muchísimo más de lo que la gente cree...

¿La calidad literaria está reñida con las cifras de ventas? ¿Está de acuerdo con los escritores que al no vender acusan a la poca preparación del lector?
No estoy de acuerdo con nada de eso. Creo que el nivel de ventas depende solo hasta cierto punto del lector, aunque suene raro. Si tienes una editorial potente y una buena distribución puedes aparecer en las mesas de novedades de las grandes superficies durante mucho tiempo, y sobre todo, en las librerías. Solo hay que fijarse en los grandes autores, los más famosos. Cada vez que sacan un libro en las librerías colapsan las mesas con miles de ejemplares. Existe un efecto psicológico sobre el potencial comprador. Si ves miles de tomos del último de Ken Follet y tienes que hacer un regalo, ¿irás a buscar otro libro? Es decir, que el lector está muy mediatizado para dirigirse a un cierto grupo de libros. Hablo del lector medio, claro, porque como en todo hay excepciones. Quien lee mucho y variado tiene un criterio propio y busca lo que le interesa e investiga entre títulos menos conocidos.

El éxito de un libro no depende de su calidad literaria, eso es obvio, pero el lector no tiene la culpa de que lo bombardeen y modelen su gusto "a la baja", entendido esto como ir a lo más fácil, lo más cómodo, lo que no cuesta trabajo entender tras un día agotador de trabajo. Los libros tienen que competir con TV, cine, DVD, videojuegos, internet... Hay muchas ofertas de ocio y la prosa clásica, por ejemplo, la decimonónica lleva las de perder. Y no hay que desdeñar tampoco el poder del marketing, incluso del falso marketing, es que es como yo llamo a aquella publicidad que incide en cosas como "Esta novela está considerada como una de las publicaciones más brillantes de los últimos años, según un estudio realizado en más de treinta países". Este texto está sacado de una web real. Si lo analizas racionalmente ves que es absurdo. ¿Desde cuando se hacen estudios de ese tipo? Para ello la novela tendría que haberse traducido o distribuido en varias lenguas ¿no? Luego en la listas de ventas no ves esos libros ni por asomo, claro que tampoco hay que fiarse de tales listas, que también son publicitarias en cierto modo.

Finalmente el poder del boca a boca funciona, pero yo creo que solo en los libros ya publicitados, puesto que lo que no conoces no lo puedes recomendar...


¿La Hermandad de los Elegidos es un libro tipo best-seller al uso?
Siendo una autora novel, no escribí mi libro con la intención de vender mucho, sino más bien con la de lograr interesar a un editor con los temas de moda. Es una manera de iniciarme en el mundo de la publicación con miras al futuro. Luego según mi definición no sería "bestseller" a uso. Quizás sí en apariencia por los temas que toca y porque se inicia de un modo clásico en estos libros: proponiendo un misterio que varios expertos tratan de descifrar y que luego resulta no ser lo que se pensaba. En ese aspecto sí es canónico, aunque el tratamiento de los personajes, que tienen más peso de lo habitual en el género, y el estilo de la prosa (algo barroco a veces, lo reconozco) lo alejan un poco de la norma.

En su libro, una de sus personajes cita los principales errores de los best seller de misterio histórico-religioso al estilo de Dan Brown. ¿Cuáles son? ¿Los comparte?
Para mí el principal "error" de libros de este estilo es querer hacer pasar por real lo que es pura ficción o al menos especulación, utilizando además fuentes que no son rigurosas, cosa que se oculta. La gente no está muy puesta en Historia y muchas de estas falsas creencias acaban calando y consolidándose. Tampoco me gusta que se califique estas novelas de "históricas" cuando en realidad son de aventuras o fantásticas.

En el caso particular del libro que me citas... pues se ve a la legua que el interés del autor es buscar el "escándalo" pero con un tema que ya es bastante conocido, como lo de María Magdalena y su supuesto linaje secreto. Entiendo el éxito del libro por ser lectura ligerísima (lo leí en una sentada, en una tarde), lo cual es característica principal del best seller, pero los recursos literarios que utiliza Brown me parecen algo pobres y obvios (al menos para quien también escribe). Lo del personaje principal guardándose información importante para el "siguiente capítulo", es decir, ocultando información al lector, y jactándose encima, me parece de juzgado de guardia. Es que no exagero nada si digo que casi cualquier libro de este género que he leído me parece mejor literariamente que el Código de marras...

Recomiende el mejor libro de misterio histórico-religioso que se haya leído.
Tiraré para la tierra: El club Dumas, de A. Pérez Reverte.

jueves, 28 de febrero de 2008

La gran tentación



Título: Gran tentación, La "Franco, el Imperio colonial y los planes de intervención en la" Autor: Ros Agudo, Manuel Editor: Styria Año: 01-02-2008 Nºedición: 1
Tipo de Libro: General P.V.P. Euros: 20,00 €
Por Mario Escobar Golderos, historiador y escritor.

Argumento/temática:
La gran tentación es la historia de las aspiraciones imperialistas del Régimen de Franco. Las intenciones expansionistas de la dictadura franquista son la clave para entender las negociaciones entre Alemania y España. La actitud de Franco ante la 2ª Guerra Mundial, correspondió más a una estrategia africanista, que a la patente debilidad del ejército o la paupérrima situación de la España de la posguerra. En medio de las negociaciones, el ejército encabezado por Franco, programó diferentes operaciones militares contra objetivos tan variados como Gibraltar, las colonias francesas en el norte de África, la invasión de Portugal o la recuperación de algunos territorios insulares en El Caribe.

Autor:
El historiador Manuel Ros Agudo, nacido en Pamplona en 1962, es doctor en Historia Contemporánea y profesor de Historia de España en la Universidad CEU-San Pablo de Madrid. Especialista en el franquismo de los años 30 al 50 en sus aspectos nacionales como internacionales. Ha escrito varios libros de ensayo como: La guerra secreta de Franco, La trama oculta de la Guerra Civil (coautor) y ha colaborado en varios documentales sobre el franquismo.
Crítica:

La gran tentación es un gran libro desmitificador. En una época de historias contadas a medias y de clientelismos, Ros Agudo ha puesto los datos sobre la mesa sin intentar forzar los documentos y hechos históricos. De una manera amena y veraz, Ros Agudo nos introduce en el complicado puzzle Africano, donde las ambiciones de el ejército español se han visto frustradas vez tras ve. El estallido de la 2ª Guerra Mundial y las prontas victorias del Eje, crearon la expectativa de la recuperación del Imperio perdido. Franco, apoyado en Serrano Suñer, intentó sacar el máximo provecho de Hitler, pero como bien se narra en el libro, tenía poco que ofrecer a la victoriosa Alemania.
Manuel Ros Agudo tira por tierra algunos mitos creados entorno a la astucia de Franco, apoyado en una basta documentación y en datos contrastables, desmonta las famosas teorías que han conformado la historia grafía franquista y, lo que es más importante, pone de manifiesto el verdadero escollo en la negociación entre Franco y Hitler, la desmedida ambición del primero.
Un libro fácil de leer, comprensible para el gran público, pero que no dejará indiferente a los especialistas. Un soplo de aire fresco en la actual divulgación histórica tan manipulada y sectaria.



miércoles, 27 de febrero de 2008

Best Seller Español abre su foro



Que nadie te quite la voz

Best Seller Español abre desde hoy su foro de libros. Pero este foro tiene unas características especiales. El Foro de Best Seller Español tiene como principal objetivo abrir un debate entre los editores, los escritores, las librerías y los lectores. En los diferentes foros, unos y otros podrán colgar sus ideas, experiencias y opiniones con total libertad.

http://bestseller.creatuforo.com/

Redacción de Best Seller Español

lunes, 25 de febrero de 2008

DE PREMIOS Y PREMIADOS



Por Garina, editoria y traductora

¿Cuántos premios literarios hay en nuestro país? ¿Y cuántos de ellos se rumorea (a gritos) que están dados de antemano, otorgados, amañados, trucados, falsificados, o, cuando no, que son premios políticos?
Qué lejos queda aquella fotografía, ¿verdad? Una jovencísima Carmen Laforet mira entre incrédula y abrumada a un enjambre de intelectuales (y no tanto) que le felicitan. Tiene 22 años y su novela Nada le acaba de hacer merecedora de la primera edición del Premio Nadal. Estamos en 1944. Mirando la foto de la entrega del mismo premio (éste, por lo menos, tiene historia, tradición y todavía un cierto peso literario) de este año (por cierto, la ganadora, Lo que sé de los vampiros de Francisco Casavella acaba de inundar las librerías), me pregunto qué queda de esa mirada sorprendida de la que fue su primera ganadora.
Pero dejándonos de nostalgias, lo cierto es que en nuestro país y en nuestra lengua, no faltan premios. Siguiendo con el Nadal, en esa línea tenemos casi tantos premios como editoriales existen. Ellas, al fin y al cabo, son las que los conceden. Es algo así como si los estudios de arquitectura concediesen un premio entre sus arquitectos, más o menos. O las galerías de arte a los pintores que habitualmente exponen en ellas. Con el curioso morbo de que estudios y galerías podrían intentar robar arquitectos y artistas de la competencia ofreciéndoles de antemano el premio. Los premios pueden ser gordos y jugosos como el Planeta, el Primavera, el Fernando Lara, el Alfaguara, sólo gordos pero no tan jugosos crematísticamente hablando, como el Herralde o el mencionado Nadal, y de mil variedades más (me estoy centrando en novela que es donde el tema ha dado más que hablar). En todos ellos, el premio en sí supone un empujón en la carrera comercial de la novela, presentación a medios, fiesta o cóctel, gran tirada…

Pero es que lo curioso es que por otro lado y como si viajásemos a otra galaxia, tenemos los “otros” premios, los oficiales, académicos o de postín intelectual, para entendernos. Son concedidos por jurados cum laude que tocan con su varita mágica la obra de este u otro autor de, generalmente, larga trayectoria, introduciéndole inmediatamente en la Historia con mayúsculas de la literatura española de nuestro siglo XX, ahora ya XXI, consiguiendo que se convierta automáticamente en lectura obligada para escolares y en objeto de estudio de académicos, pero que, desgraciadamente, no llegará a un gran público, si entendemos por gran público a la masa lectora que convierte a un escritor en bestseller.

Y ¿por qué no un premio de prestigio, con un jurado tan cercano a la Gran Literatura como a la Literatura de Hoy, que conceda un galardón importante en dinero y en difusión para una novela ya publicada, por ejemplo, el año anterior? Que es exactamente lo que ocurre en nuestra vecina Francia con el premio Goncourt o en el siempre modélico mundo literario anglosajón con el Booker.

Sí, tenemos el premio Llibreter (una estupenda iniciativa) y el premio Salambó pero no me digan que no sería bonito imaginar un premio que de verdad la gente de a pie comprase y no tuviese que, forzosamente, ser menospreciado por los sabioncillos del clan.

¿CÓMO SE PROMOCIONA UN LIBRO?




Por Silvia Rodríguez Coladas

Existen muchas formas de dar a conocer el nacimiento de una nueva criatura en el mundo editorial, y ello depende también de a quien hayamos elegido, en ese momento, como destinatario de la feliz noticia.

Evidentemente, el receptor final deseado es el gran público: el lector habitual, el lector potencial e incluso el individuo que no lee apenas, y sobre el que queremos llamar la atención, albergando la esperanza de que, quizás esta nueva apuesta, sea lo suficientemente interesante para él y se decida por fin, a comenzar a leer.

Ciñéndonos a La Factoría de Ideas, editorial en la que actualmente desempeño mi trabajo, nuestro primer paso, es elaborar un boletín trimestral en papel, con toda la información de los lanzamientos editoriales en ese período de tiempo, que distribuimos a la prensa y a las librerías. En él anunciamos, con bastante antelación en algunos casos, la que será nuestra apuesta más importante durante esos tres meses, así como el resto de lanzamientos, que, sin restarles protagonismo, no sean quizás tan comerciales como el que destacamos.

Si nos referimos ya a un título concreto, damos noticia de su publicación, en la fase final de gestación y antes del nacimiento, o sea, cuando la imprenta tiene ya a su disposición las galeradas, corregidas y listas para transformarse en lo que llamamos “libro”. La imprenta nos proporciona una fecha de entrega, y más o menos un mes antes, damos el segundo paso que es el envío por e-mail a nuestros contactos de prensa, de un dossier, con todos los datos técnicos del libro, pequeña biografía del autor, y argumento de la novela.

La prensa será nuestra aliada clave para divulgar la noticia. Es obvio que ni los periódicos, ni las revistas, ni tampoco las agencias de información, se hacen eco de todo lo que se publica en España; si así fuera, las páginas de Cultura o las secciones de libros, se convertirían en listados de títulos, nada rentables para las cabeceras y sin ningún tipo de interés ni criterio. Es el periodista, el que, en su buen hacer, seleccionará lo que considere más interesante para la mayoría de su público, por la razón que sea. A veces, no por la calidad del libro en sí, sino por el interés mediático que suscita su autor o el tema sobre el que versa la obra. O incluso en escasas ocasiones, por su falta de calidad.

Por suerte, con la llegada de Internet y de sus numerosos portales especializados, tenemos a nuestra disposición, una utilísima herramienta, que ayuda a que llegue la noticia rápidamente a los más interesados en recibirla.

Y aquí sí que podemos decir que se publicita casi la totalidad de nuestro fondo, al ser la nuestra, una editorial especializada en distintos géneros. Las noticias referentes a una o a otra colección desembarcarán en un portal o en otro, según su temática, y esto nos resulta de gran ayuda porque sabemos, sin temor a equivocarnos mucho, que el usuario que está navegando por esos lares, tiene algún tipo de interés en lo que le estamos ofreciendo.

Así mismo, en nuestra página web, podrá saber cuáles son los próximos títulos que sacaremos a la luz, e incluso podrá pedir que se le avise cuando estén disponibles para su compra.

Volviendo a la prensa, a veces tenemos la suerte, de que nuestro colaborador reseña la noticia del nuevo libro, sin haber recibido un ejemplar ya que todavía no han salido de imprenta, bien porque ya conoce la obra, o al autor, o bien, porque lo juzga simplemente interesante.

En otros casos, en los que también nos podemos considerar unos privilegiados, por supuesto, nos piden un ejemplar, para tener la posibilidad, después de leído y analizado su contenido y si lo consideran conveniente, recomendar su lectura e incluso entrevistar al autor, cosa que siempre intentamos facilitar.

Una de nuestras máximas es esa, facilitar el trabajo. Por nimio que sea el interés de un periodista en un libro, ahí estaremos nosotros para proporcionarle toda la información que requiera, un ejemplar, el contacto con el autor... aunque algunas veces nunca llegue a convertirse en noticia, el hecho de su publicación. Al menos, hay que poner todos los medios posibles.

Tampoco tenemos que olvidar, si el autor es español, cosa rara en nuestra editorial que se dedica básicamente a literatura anglosajona, que también recurriremos a la presentación del libro en sociedad. Dicha presentación se anuncia a los distintos medios y es una ayuda más a la promoción del libro. Pero, ya digo, que en nuestro caso, es más anecdótico que habitual.

A veces, es el propio transcurrir del tiempo, un aniversario, el fallecimiento del autor, o el estreno de una película, las noticias que le dan un nuevo empuje al libro. Ahí entra en juego la suerte, y el saber aprovecharla es fundamental. Es una práctica que la mayoría de las editoriales utilizamos, algunas con una sorprendente rapidez, cuando la noticia procede de un acontecimiento absolutamente imprevisible.

Como ninguna cadena es más fuerte que el más débil de sus eslabones, no podemos descuidar en absoluto la distribución del libro. Si nos falla ésta, el libro perderá a muchos posibles propietarios, que al ir a preguntar a las librerías por el título que han visto recomendado en la prensa, si éste no está disponible, desistirán y se comprarán otro que, por el contrario, sí se encuentra en las estanterías y pueden adquirir inmediatamente. Vivimos en una sociedad en la que todo va muy rápido y las cosas las queremos al momento, y pasado ese momento, muchísimas veces, perdemos el interés en ellas.

Tampoco hay que olvidar, que no todo el mundo utiliza internet para sus transacciones, con lo cual no podrán adquirir el libro a través de este medio. Además en las grandes ciudades, el librero de toda la vida está desapareciendo, con lo cual tendemos a pensar, erróneamente en algunos casos, que una gran superficie no tendrá en cuenta nuestra petición para conseguir el ejemplar solicitado.

Por todo esto, también enviamos nuestras notas de prensa a los distribuidores, tanto de España, como de Latinoamérica, para que puedan decidir con tiempo, qué novelas les interesa elegir y colocar en las distintas librerías de su país.

Por último, el departamento de publicidad, ayuda con su pequeño presupuesto a la promoción del libro, con anuncios en medios literarios. La Factoría de Ideas, prefiere inclinar la balanza hacia el departamento de prensa, ya que la publicidad, todos sabemos que se paga, sin embargo, la recomendación de un periodista o colaborador, no se puede comprar, es más personal y llega de otra forma a la gente que confía en él y en su criterio.

Duro camino es la promoción de un libro, pero precisamente por eso, es un trabajo tan interesante y lleno de satisfacciones cuando sale bien.

lunes, 18 de febrero de 2008

UN LUGAR PARA DAR FORMA A LOS SUEÑOS: ESCUELA DE ESCRITORES




Como ya vimos en nuestro post anterior, las vías que tiene un escritor en ciernes para aprender, perfeccionar o simplemente compartir sus habilidades, técnicas o historias cada vez son mayores. En este época en la que las tecnologías llegan a casi todos los hogares, las personas con ansías de escribir, que no dispongan de mucho tiempo o que vivan en lugares en los que las escuelas o talleres no lleguen, pueden recurrir a Internet para allí, a través de los talleres on-line acceder a la práctica totalidad de los servicios que estos ofrecen a sus alumnos presenciales.

La escuela de escritores es una de estas instituciones que tanto bien hace al mundo literario. En su página no sólo tendremos acceso a la información y forma de matricularse en los distintos cursos que ofrecen tanto on-line, como en persona, si no que también tiene apartados dedicados a las herramientas necesarias para el día a día del escritor, también tiene una sección de premios literarios, unos convocados por ellos mismos y también acceso a los convocados por otras entidades. Los premios son una buena prueba de fuego para los escritores y además sirven para foguearse y darse poco a poco a conocer en el mundillo literario, no muy grande por cierto. También tienen apartados donde recomiendan lecturas y un servicio de corrección de textos, que recomendamos utilizar antes de presentar los escritos a cualquier concurso o editorial. Además de estos apartados también tienen noticias, una sección en la que detallan sus actividades y varias cosas de esa índole.

Escuela de escritores ofrece una amplia gama de cursos presenciales en Madrid (alguno de ellos bastante originales como el de literatura erótica), además también ofrece sus servicios pero con una oferta mucho más reducida en Zaragoza y Burgos. En lo que a cursos por Internet se refiere la oferta se amplía muchísimo, ofreciendo desde cursos intensivos hasta anuales, pasando por trimestrales y semestrales, algunos de ellos como el de “mitología y literatura”, que nos han llamado bastante la atención. Algo también novedoso en Escuela de escritores, es que también tienen una sección de cursos para empresas, aunque para lo que a nosotros respecta, esta última sección es residual, como así son los servicios que presta.

En definitiva, podemos asegurar que aunque Escuela de escritores, no tenga el prestigio ni la solera de otros centros de talleres y cursos literarios, como bien pudieran ser los de Fuentetaja, ofrece una amplia gama de recursos y de profesores-guías, así como muchas facilidades para los que no residen en las tres ciudades en las que tienen sede. Por ello y por la originalidad de algunos de sus cursos, que van más allá, del clásico “iniciación al relato” o “iniciación a la novela”, aunque de estos también hay, no podemos más que recomendar su visita a los interesados, como dijimos al principio, en aprender, perfeccionar o simplemente compartir, sus técnicas, habilidades, ideas e historias; en definitiva, los que sueñan con crear mundos y quieren saber como darles forma.
http://www.escueladeescritores.com/


Sergio Remedios.
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Traducción y (auto)suficiencia





MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO 13/02/2008

Entre las cosas que más envidia suscitan a la hora de analizar la industria editorial están la transparencia, rapidez y precisión con que en los países anglófonos se elaboran las estadísticas que le conciernen. En España manejamos al menos tres fuentes contradictorias: la que publica el Ministerio de Cultura a partir de la insuficientemente depurada base de datos de la Agencia del ISBN, por cuya transferencia y privatización siguen clamando los editores; la del INE, basada en sus propias encuestas; y la del Comercio Interior del Libro, que suministra la Federación de Gremios de Editores, y que se sustenta en los datos facilitados por las empresas editoriales. Para que los lectores se hagan una idea de las discrepancias entre ellas, basta una muestra: el número de títulos editados en 2006 habría sido, dependiendo de la fuente, de 77.330, 66.270 o 68.930, respectivamente. Y, en cuanto a la tirada media, una de las más bajas de Europa, las cifras oscilan entre 3.859 y 4.905 ejemplares por título.

La noticia en otros webs
webs en español
en otros idiomas
Envidio las estadísticas editoriales que se llevan a cabo en el Reino Unido y Estados Unidos, aunque no necesariamente lo que de ellas se desprende. Entre las que cada año espero con impaciencia está la que se refiere a los préstamos en las bibliotecas del Reino Unido, en la que se basa el reparto que compensa económicamente a los autores por el uso público de sus obras (¿quién teme al canon feroz?). Como suele ocurrir, entre los 100 libros más solicitados no figura ninguno, absolutamente ninguno, que sea una traducción. A propósito, ignoro si en nuestro complejo sistema bibliotecario se publican puntualmente estadísticas globales que nos permitan saber qué tipo de libros interesan (o no) a los prestatarios.

También Nielsen Bookscan, prestigiosa empresa internacional en el estudio del mercado del libro, ha dado a conocer la lista de los best-sellers en Estados Unidos durante 2007. Entre los 20 primeros (con ventas que oscilan entre los siete millones y los 495.000 ejemplares), no se encuentra ninguno cuya lengua original no sea el inglés.

Contemplada globalmente, la reluctancia a las traducciones en el mundo anglófono se hace más patente. En 2004, último año del que he podido obtener datos globales, se editaron 375.000 títulos en el conjunto de los países de habla inglesa, de los que sólo 14.440, un mero 3,85%, fueron traducciones. Compárese el dato con el que suministra la agencia española del ISBN, según la cual las traducciones supusieron el 28,2% del total de nuestra producción editorial en 2006.

En lo que al castellano se refiere, y a pesar de que en los últimos años un puñado de autores españoles e hispanoamericanos (casi todos novelistas) han logrado desafiar la proverbial impermeabilidad del mercado anglófono, esta situación viene durando demasiado. Especialmente en EE UU, donde viven 40 millones de hispanos, de los que al menos 28 millones hablan español habitualmente. Como curiosidad, entre las listas anuales de best-sellers publicadas entre 1900 y 1999, sólo tres obras de autores hispánicos (una de ellas escrita en inglés) lograron ocupar uno de los 10 primeros puestos: Los cuatro jinetes del Apocalipsis, de Blasco Ibáñez (en 1919); The last puritan, de George Santayana (en 1935), y Como agua para chocolate, de Laura Esquivel (en 1993).

Las traducciones han sido, desde la Epopeya de Gilgamesh en adelante, uno de los más fecundos puentes entre culturas y civilizaciones. Que el país más poderoso de la Tierra se muestre tan empecinadamente carente de curiosidad por lo que se escribe en otras lenguas no es un buen síntoma. Como, al revés, quizás sea también signo de cierto papanatismo provinciano el hecho de que casi el 50% del total de lo que se traduce en España provenga de la lengua de Shakespeare, convertida ahora en koiné imperial. Así estamos.

Publicado por El País