viernes, 15 de febrero de 2008

Las editoriales españolas arrasan en los mercados internacionales




La revista 'The Economist' subraya la pujanza mundial del mercado editorial en castellano
EFE - Londres -



El mundo editorial en español crece extraordinariamente a ambos lados del Atlántico, según destaca la revista británica The Economist en su último número.

El mercado editorial español se considera el segundo mayor del mundo y es el primero en cuanto a traducciones, que representan aproximadamente una quinta parte de los 120.000 títulos que se publican anualmente en ese idioma.

Con un incremento de las ventas del 7,5 % en el 2005 -el crecimiento es especialmente fuerte en Argentina, México y Colombia-, el sector "está expandiéndose a un ritmo más rápido que otros mercados del libro", explica el semanario.

El gran potencial de Latinoamérica

Dado que muchos de los 400 millones de hispanohablantes viven en países en desarrollo, el mercado "tiene un gran potencial", agrega The Economist, en referencia a la población todavía por alfabetizar y al incremento de la renta per cápita en los países latinoamericanos.

El mercado editorial iberoamericano, que incluye también libros en portugués, tiene un valor de cerca de 6.000 millones de dólares anuales, agrega.

El semanario señala, sin embargo, que históricamente la industria editorial no ha brillado a la hora de llevar los libros a los lectores. "En los años setenta, un período de represión y crisis económica en Latinoamérica, se concentró la actividad editorial en español en España, donde los editores eran indiferentes a los mercados de Latinoamérica", añade la revista.

Como resultado de ello, los lectores españoles han tenido durante años un acceso mucho más amplio a las obras de los escritores latinoamericanos que los habitantes de este último continente, según el semanario.

Expansión de grandes sellos editoriales

Pero esto está cambiando, explica la revista, ya que en los últimos años grandes casas editoriales internacionales como Planeta, Santillana y Random House Mondadori han comprando sellos editoriales en todo el mundo de habla hispana, lo que les permite comercializar los libros en todo el mundo, vender a precios locales y buscar nuevos talentos.

Y aunque el número de títulos publicados ha caído ligeramente en los cinco últimos años en España, según el informe The Economist, ha crecido fuertemente en América Latina. La revista señala, sin embargo, que la distribución "sigue siendo difícil" y que la piratería es también un problema para los editores.

Muchos intelectuales latinoamericanos

Novelistas y poetas en América Latina son con frecuencia destacados intelectuales públicos, explica The Economist, que agrega que en México, por ejemplo, los escritores puede beneficiarse de "generosas exenciones fiscales, estipendios y nombramientos gubernamentales".

"El sistema puede producir buena literatura, pero la obra resultante no siempre goza de gran popularidad: una novela mexicana bien acogida por el público puede vender sólo 5.000 ejemplares en todo el mundo", añade la revista británica.

Argentina, país de lectores ávidos

Las cosas van mejor en Argentina, donde hay una librería por cada 48.000 habitantes, más de 2.000 bibliotecas públicas y ávidos lectores. Los editores argentinos producen casi ocho veces más títulos que los mexicanos aun cuando Argentina tiene menos de la mitad de población.

Los costes siguen siendo bajos en Argentina y muchas empresas, como Planeta, imprimen allí libros para su distribución en otros países.

El facto superventas

Finalmente, The Economist señala el fenómeno que representan los nuevos "superventas" en español como La catedral del mar, novela primeriza de Ildefonso Falcones, de la que se llevan vendidos 1,5 millones de ejemplares, o La cena secreta, de Javier Sierra, que se ha vendido también muy bien en su traducción al inglés.

martes, 12 de febrero de 2008

El trailer de La noche del Tamarindo




Seguro que muchos de vosotros ya sabéis de un libro llamado La noche del tamarindo del veterano escritor Antonio Gómez Rufo. La publica Planeta y parece que está funcionando muy muy bien a nivel de ventas. Si la novela cumple todo lo que promete el espectacular trailer que tenéis encima, no me extraña. Y como en este blog nos interesa y nos alegra todo lo que sea best-seller de un autor español, ya os podemos confirmar que en unas semanas entrevistaremos a Gómez Rufo sobre su nuevo libro.


David Yagüe Cayero


El video podeis verlo en: http://bestseller.blogcindario.com/

Pedro de Paz publicará su nueva novela en 2008



Tras la excepcional El hombre que mató a Durruti y Muñecas tras el cristal, Pedro de Paz volverá a las librerías este año y, por lo que se ve, convertido en todo un escritor consagrado. Su nueva novela, El documento Saldaña será publicada a lo largo de este año por nada más y nada menos que Planeta.



El propio autor nos ha adelantado que esta novela es un thriller de aventuras combinado con elementos de novela negra, "El documento Saldaña plantea una sólida ficción plagada de intrigas y enigmas que giran en torno a la búsqueda de un legado artístico desaparecido en los inicios de la Guerra Civil Española y en la que la historia de la ciudad de Madrid y sus monumentos arquitectónicos desempeñan un papel esencial."


Por la trama y por las novelas precedentes del autor estamos seguros de que va a dar mucho que hablar este año y estamos deseando que caiga en nuestras manos. Pedro ya nos ha confirmado que en cuanto salga la novela contestará a las preguntas de este blog. Os seguiremos informando sobre este libro... David Yagüe Cayero

viernes, 8 de febrero de 2008

jueves, 7 de febrero de 2008

Éxito con acento catalán

Por el periodita: José A. Muñoz

Una de las cosas interesantes que se pudieron comprobar en la famosa Feria del Libro de Francfort de 2007, fue el éxito del que disfrutan algunos autores catalanes en tierras alemanas, algo que se extiende al resto de Europa. Carme Riera, Quim Monzó o Maria Mercè Roca son habituales en la Feria y sus obras muy bien valoradas por crítica y público germanos. En España, más proclives a lanzarnos en brazos del best seller anglosajón, no parece encajar el tipo de literatura influenciada por centroeuropa, que es la que predomina en catalán, mientras que otros libros cercanos a las tendencias de la novela histórica, el misterio esotérico o el género negro, se traducen al castellano con excelentes resultados. A veces, el triunfo en las listas de ventas de obras más comprometidas, como las de Eduard Márquez –una de las voces más selectas-, Albert Sánchez-Piñol o Imma Monsó, provoca la traducción (antes o después) y el reconocimiento en el resto del país. Pero sus obras no cumplen las recetas de fabricación del best seller aplicadas por Ken Follet y que se basan en la rapidez, la demanda del mercado y el lenguaje cinematográfico. Aún existe cierta reticencia a todo lo que no venga acompañado de una fuerte campaña de marketing, pese a que los mal denominados “autores periféricos” tienen mayor presencia en las librerías.


Escritor Quim Monzó

Sin embargo, el sector editorial no es ajeno a las modas y, ya sea por encargo o por casualidades de la vida, se ha encontrado un filón en el género del thriller histórico o en la gran novela ambientada en períodos concretos de la historia como La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón, La catedral del mar, de Ildefono Falcones (estas dos, primero publicadas en castellano), El cuarto reino, de Francesc Miralles o La clave Gaudí, escrito por Esteban Martín y Andreu Carranza. Se trata de obras que siguen las pautas de lo inmediato, novelas que deben tenerse en cuenta porque siguen tendencias que miles de lectores buscan: sentirse atrapados, devorar el gran número de páginas de las que se componen, acción sin descanso y, en algunos casos, personajes planos. Una fórmula que, bien utilizada, crea adicción. En cada una de ellas encontraremos mejor o peor estilo narrativo, más o menos cuidadas las formas, un arduo trabajo de investigación previo o unas limitadas informaciones extraídas de wikipedia.

¿Estamos hablando de best seller catalán? ¿De autores que van a continuar trabajando en esta línea con éxito? No creo que sea el caso de todos ellos. Nos olvidamos de que el género ya es habitual en lengua catalana. La novela histórica, con intriga o sin ella, permanece activa en catalán de la misma manera que la novela negra, ahora tan bien valorada, mantiene una constante buena salud desde los primeros tiempos de Pepe Carvalho. Que, fruto de lo casual, hayan aparecido estos títulos, no nos predispone a imaginar una especie de “Made in Catalunya” para el best seller. Mejor pensemos en que el sector editorial tiene una fuerte presencia en Barcelona, en que las mejores agentes literarias están en Barcelona y en que muchos autores, catalanes de origen o afincados en Catalunya, también viven en Barcelona. Y entendamos que el best seller es un libro fabricado para serlo por una industria sometida a la influencia de lo que se nos impone. Por eso los editores son los primeros sorprendidos del éxito de John Boyne (El niño con el pijama de rayas) o de Vassili Grossman (Vida y destino), esperanzas de que no todo acaba con Da Vinci.

martes, 5 de febrero de 2008

LA GENERACIÓN NOCILLA




Nuevos vientos literarios

En mitad del Edén, según narra el relato Bíblico, había un árbol cuyo fruto estaba prohibido a la raza humana. Si algún hombre comía de él, automáticamente se condenaba a perder el paraíso y a conocer el bien y el mal. En medio del paraíso de “Nocilla Dream”, un álamo solitario soporta el fruto de muchos caminos que no llevan a ninguna parte.

Algunos ya hablan de “Generación Nocilla”. Este término, acuñado por Elena Hervia y Nuria Azancot, quiere identificar a una nueva generación de escritores españoles. El acto inaugural, en toda generación debe haber un hecho simbólico, fue el Atlas Literario Español en junio del 2007, donde Seix Barral y la Fundación José Manuel Lara, hicieron de mecenas de la “generación” de iconoclastas y anti-comerciales “jóvenes” escritores. El mecanismo comercial ya está en marcha, cada diez años hay que encontrar un grupo de escritores que alivie la arteriosclerótica literaria española, el libro de Agustín Fernández Mallo como punta de lanza, sirve de coartada para forjar la idea una nueva generación de “escritores rebeldes”.
Los críticos han celebrado la llegada de esta nueva generación que cumple sus expectativas cirróticas, colaborando de esta manera con las editoriales que viven a la sombra de “las vanguardias literarias” y los grandes grupos, que dedican algunos de sus sellos a seguir alimentado la ilusión de la literatura independiente y no comercial.


Miembros de la "Generación Nocilla"

Algunos de los escritores introducidos en la pandilla literaria de los “Nocilla Dream” andan a la gresca para explicar lo que es y lo que no es la “nueva generación.” Vicente Luis Mora, uno de los elegidos, duda de que detrás del marketing del nombre se esconda algo más que humo literario, pero Eloy Fernández Porta, prefiere referirse a la nueva generación como “Generación Afterpop”.
El mundo de los libros observa como poco a poco el mensaje cala en los lectores despistados, siempre a la caza de la última novedad literaria, agotados de la literatura más puramente comercial.

Analicemos algunos de los rasgos que deben definir a una nueva generación. En primer lugar, tenemos el factor de la edad. Lo de “joven generación” suena a chunga cuando la mayor parte de sus miembros pasan de sobra la treintena. El que escribe el artículo, también se acerca preocupantemente a los cuarenta y joven, lo que se dice joven ya no lo es tanto. Además, la coincidencia de edad con la anterior generación de “rebeldes” de los años 90. Cuando Mañas, Loriga o Echevarria iban a convertirse en el futuro literario de nuestro país, produce la sensación de que es más de lo mismo. Que se nos considere jóvenes a los que estamos apunto de atravesar de sobra la mitad de la vida, demuestra hasta que punto lo tienen difícil los escritores más jóvenes, que deben conformarse con auto-publicarse en su blog o llorar por las esquinas de las editoriales, esperando secretamente que los popes literarios vayan muriendo para dejarles sitio. En segundo lugar, los parámetros estéticos que engloban a la “nueva generación”, unos modelos artísticos que se parecen a los abanderados por la generación de los 90, son de lo más trasnochado. Los rasgos principales de los “nocilleros” son la experimentación, uso práctico de las nuevas tecnologías, el relato fragmentado, el micro relato y el zapeo literario.
Más de lo mismo, parece ser el lema de los “jóvenes” rebeldes. Poca literatura, ningún argumento, nada que aportar, envuelto todo por un velo de intelectualidad y rematado con un lazo comercial. Un paquete que tendremos que recibir en casa cada vez que veamos una tertulia literaria, busquemos novedades en Internet o abramos una revista sobre libros.

El deprimente panorama literario para los escritores españoles que no se ajusten a los perfiles comerciales, la estable somnolencia de las editoriales que prefieren apostar sobre seguro o traducir a chinos, afganos y todo bicho viviente que parezca exótico y la inconsistente “Generación Nocilla” vaticinan años de sequía literaria y para eso no vale embalses.

Mario Escobar

Interesante blog sobre la Generación Nocilla: http://generacionnocilla.blogspot.com/

Los libros más leidos en las bibliotecas públicas españolas


No se puede calificar a los libros como malos o buenos. Aunque es cierto que en la actualidad se fabrican best seller con el único fin de vender, ya en su siglo, el XVIII, es de suponer que también los habría, y de hay la maldad de Joseph Joubert cuando escribió: “Amar tan sólo a las mujeres hermosas y respetar los libros malos... signo de decadencia”. Lo que Joseph Joubert, el fino moralista, el sintético y pudorosísimo espectador de la Francia ilustrada quizá no previó es que, casi trescientos años después, los libros malos no sólo se han hecho respetar, sino que ocupan los primeros puestos de las listas de los más prestados en las bibliotecas, esos hospitales del alma que, a juzgar por las recetas que expenden, pareciera que se han quedado sin medicinas.

Por orden, La sombra del viento, La catedral del Mar y El código da Vinci, son las tres obras más solicitadas por los madrileños que tienen (e, incluso, usan) el carné de la biblioteca. Tres best sellers, tres fenómenos editoriales de los últimos años. Dato que contrasta con éste otro: la primera obra de ensayo (no ficción) más prestada no aparece hasta más allá del puesto cincuenta.

Que la novela es el género literario abrumadoramente preferido por la mayoría de lectores, es un hecho que ni los más pesimistas videntes que fantaseaban con su inminente muerte (no será por inanición) pueden obviar. La novela, y concretamente la novela histórica, es casi ya sinónimo de éxito, al menos de éxito de ventas. ¿Razones? Es posible que aquella que dio Felix de Azúa en Lecturas Compulsivas no fuera muy desencaminada: “En veinte años la opinión pública ha pasado de considerar a la literatura como una herramienta de combate social a considerarla una diversión”. ¿Un cambio a peor? Seguramente sí, pero también a mejor en otros sentidos; por ejemplo, ya no es tan fácil dejarse intimidad por aquellos testarudos sacerdotes que aún proclaman “la cultura: todo lo que hay que saber”, y otros dogmas de fe igualmente plomizos.

El propósito de la novela también tiene que ser entretener. Una obra literaria que se jacte de serlo no puede prescindir del lector hasta tal punto de considerar su aburrimiento un requisito indispensable de su presunta profundidad. ¿Qué sucede pues con estas obras que hoy copan las estanterías de los más prestados en las bibliotecas? ¿Entretiene El código da Vinci? ¿Entretiene La Biblia de barro? Personalmente, creo que no. Y, que sin ir más lejos, la ‘fórmula Dan Brown’ es un artilugio carente de imaginación, sumamente previsible y repetitivo (entren si no en esta página, http://probar.blogspot.com, donde uno puede generarse a su gusto una nueva novela de dicho escritor con tan sólo hacer clic).

Entonces, ¿no hay alternativa? Por supuesto que sí. Best seller no tiene por qué ser sinónimo de mala literatura. En el mercado español hay títulos dignísimos y autores, no consagrados, que pueden decir mucho más (y mucho más rigurosamente) que aquellos de la lista sin por ello abandonar el sano (o insano) propósito de entretener al lector.

Si desde aquí reivindicamos el best seller español no es por burdo patrioterismo literario, sino porque estamos convencidos de que hay autores que merecen la pena, a pesar de ser muy leídos; de que hay autores que, sin ser muy leídos, merece la pena que lleguen a ser conocidos; y de que se puede escribir novela histórica desde el rigor y la honestidad... y lo que es el colmo de los colmos, consiguiendo entretener. A eso vamos.

Nacho Segurado